El Bufón que ríe. Printura del siglo XV.
Anónimo. (Imagen de Wikipedia)
"Gran desengaño, gran lección, aunque con daño".
Yo no
tengo razones inculcadas,
pues
las he ido dejando tras mis pasos,
y al
mirar las pistas de este gran circo
donde
hace equilibrios el humano,
me río
de los magos
que
sacan de la nada todo,
y de
los críticos que saben más de la obra
que el
autor que se dejó el alma en ella,
y de
los profetas que se
equivocan 365 días al año,
366
cuando los que nacieron el 29 de febrero
celebran
su cumpleaños en el día señalado,
y me
río de los discursos guionizados por “el negro”
para
que el engaño quede protocolizado,
y me
río de la suerte de Tancredo
ante la
envestida esperada de la vida,
y me
río del sollozo de los actores cinematográficos
cuando
el colirio hace su trabajo,
y me
río de los loros enjaulados
que
aprendieron a repetir algún palabro,
y me
río de los monos más monados
que se
pasan la vida imitando,
y me
río y me río...
por no
llorar mis desengaños.
Impersonem.









