Imagen: By Meister des Codex Manesse (Grundstockmaler) - http://digi.ub.uni-heidelberg.de/diglit/cpg848/0099,
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Voy de derrota en derrota
con mis profundas heridas;
yo no tengo siete vidas
y mi lanza está muy rota.
No me daré por caído,
aunque la sangre me brota;
mientras me quede una gota
seguiré siendo el que he sido.
Noto mis fuerzas mermadas.
Si algo me sobra, son dudas.
Mis experiencias son crudas
y a mí me gustan guisadas.
Valga la broma anterior
para restar drama al drama;
he perdido ya la trama
de este poema de honor.
No sé si es épica o lírica
lo que acabo de versar;
aunque voy a confesar
que la batalla es onírica.
Mas las heridas son ciertas
y no paran de sangrar;
cada día, al despertar,
las veo que están abiertas.
¿Cómo las puedo cerrar?
me pregunto con temor,
y me responde el amor
que perdonar es ganar.
Hoy, de la duda a la duda
voy pensativo y cansado,
porque en el camino andado
mi alma se quedó desnuda.
Voy de misterio en misterio
interrogando a la vida
y, además de la comida,
busco el alto magisterio.
Miro arriba y miro abajo
buscando a ver qué encuentro,
pero, ni fuera ni dentro,
he encontrado un buen atajo.
Y si en la derrota vivo
con mi lanza destrozada,
aún me queda alguna azada
pa dedicarme al cultivo.
Y por ser como he querido,
he tenido que luchar
y, aunque no pueda ganar,
yo no me doy por vencido.
Impersonem.
